El inicio de un nuevo lujo más concienciado y sofisticado

Joyas diseñadas y elaboradas para eternizar sentimientos y valores, a la vez que mantienen la belleza y delicadeza de la alta joyería.

La fuerza, la eternidad y el amor infinito se incrustan en el interior de un diamante.

Sin embargo, las sombras provocadas por los métodos de extracción y cadenas de distribución de aquellos que salen de las minas han manchado la pureza de su significado.

Por ello, David Locco se embarcó en el impresionante desafío de devolverle todos los valores que en él se encerraban y luchó por lograr un diamante honesto, sostenible y con un idéntico ADN al que se encuentra bajo tierra.

Hoy ese sueño es una realidad. Las joyas engastadas en diamantes sostenibles son la hermosa forma de todo aquello que se le desea decir a la persona amada a quien se le regala un anillo de compromiso. Una pieza con un diamante creado es una declaración de intenciones de quien la luce hacia el mundo. En resumen: los diamantes creados por David Locco son el presente y el futuro de una gema que nunca debió ser un problema para el planeta ni una moneda de cambio para fines que violan los derechos humanos.

La única diferencia entre el diamante creado y el de mina es un proceso tecnológico ético y concienciado con el planeta.
La protección de la naturaleza se ha convertido en una prioridad. El motivo es sencillo: es la casa que tenemos y su abrazo es el único que puede hacer posible nuestras vidas. Ella nos cedió toda su belleza con la condición de respetarla. ¿Podemos disfrutar de sus parajes y adornar nuestra piel con su hermosura? Sí, para ello nos regaló el don de la inteligencia: para poder encontrar los medios y reproducir de una manera exacta sus tesoros, sin necesidad de robarlos excavando toneladas de tierra y deforestando inmensas superficies que son el pulmón verde del planeta.

Para ello se debe partir de la siguiente pregunta:

¿Qué es un diamante?
La hermosura de su luz y su brillo han hecho de ella una piedra emblemática. Pero guarda un secreto más que la convierte en tan especial: la única materia que la forma es el carbono. Unas condiciones determinadas de presión y temperatura alcanzadas bajo el manto de la tierra hicieron posible la cristalización de este elemento químico, convirtiéndolo en un diamante: una piedra extremadamente hermosa pero que necesita ser exfoliada y cortada por la mano del hombre para llegar a ser engastada en una joya.

Descubrir el proceso que la naturaleza empleó de forma casual para crear tan especial cristal hizo que mentes inquietas y enfocadas en el progreso para hacer un mundo mejor, se dispusieran para recrear en laboratorios esas circunstancias ambientales bajo las que someter el carbono y comenzar a gestar diamantes creados, libres de conflictos y con un impacto inapreciable para el medio ambiente. Nombres como el de Howard Tracy Hall, el mayor impulsor de la creación de diamantes de laboratorio, son imprescindibles para llegar al punto en el que nos encontramos.

En los laboratorios de David Locco se ha seguido la estela trazada por Tracy Hall hasta lograr lo que hasta ahora no había sido posible: crear diamantes que poseen las 4Cs (corte, color, claridad y carat o peso) y ser considerados por el IGI como diamantes reales, con idéntica certificación a los de mina.

Nuestros expertos científicos, han logrado someter una semilla de diamante, esa cantidad de carbono necesaria para la procreación de la piedra, a unidades de presión y temperatura necesarias para crear el desarrollo de un diamante idéntico al que se producen en el subsuelo. Nada más. Solo un mimado control para que la gestación sea la ideal y conseguir siempre diamantes de calidad extraordinaria.


Al igual que los de mina, ningún diamante creado es igual a otro. Cada proceso es único y aunque la tecnología utilizada es la más avanzada, siempre se debe contar con la mano del hombre, tan bella y caprichosa como la naturaleza. Por ello, solo tallamos aquellos que consiguen los parámetros ideales, al igual que ocurre con los de mina.

Una vez finalizada la creación del diamante en nuestros laboratorios de EE.UU., solo aquellos que han logrado los parámetros de claridad, color y peso adecuados viajan hasta Amberes, cuna del tallado del diamante, para ser cortados por los artesanos más especializados del mundo.
Todo el proceso de su diamante David Locco, desde que es una semilla hasta que es engarzado en su joya, es tan innovador y sofisticado como transparente, con responsables sistemas de producción con el medio ambiente y con sencillas cadenas de distribución.


Las características únicas de un diamante David Locco

Joyas eternas para que el planeta también lo sea
La minería del diamante es considerada como una de las más invasivas en el medio ambiente. La gestación de estas piedras se producen en capas muy profundas. Si se comparan los datos de producción de un diamante extraído con los de uno creado, el respeto que muestra este último es atronador.

Diamante de mina
-Deforestación de hectáreas de terreno.
-Desplazamiento de pueblos por contaminación de aguas que perjudica no solo la salud de las personas, también a su ganados y cultivos.
-Cambios en el terreno.
-Creación de 2,63 toneladas de residuos para producir tan solo un quilate de diamante que pueda obtener las 4Cs.
-La utilización de 480 litros de agua por quilate.
-La emisión de 57,000 gr de CO2 que contaminan aire y aguas en superficie y subterráneas.

Diamante creado
-Al cultivarse en un laboratorio no afecta a la superficie del planeta.
-Al no invadir territorios, los pueblos que viven sobre los yacimientos de diamantes pueden vivir en paz.
-No altera la vida del ecosistema.
-Solamente son necesarios 70 litros de agua para la producción de un quilate.
-Gracias al trabajo y la experiencia de nuestro equipo de científicos, los laboratorios son pioneros en el mundo por emplear métodos sostenibles y responsables con CERO emisiones de carbono y, por tanto, libres de impactos para el planeta.

Diamantes éticos que respetan la libertad del ser humano
La belleza y dureza del diamante siempre ha sido comparada con el amor y la eternidad. Tal ha sido su magnetismo que la codicia de muchos les ha llevado a violar derechos fundamentales para su posesión:

-Opresión.
-Condiciones de trabajos infrahumanas, incluso explotación infantil.
-Conflictos bélicos que han ocasionado los controles de sus minas y haber sido monedas de cambios para la compra de armas.

No hay datos para comparar con un diamante cultivado, la razón:
No inciden negativamente sobre los derechos de las personas.
-Los diamantes creados apuestan por la tecnología y el desarrollo I+D.
-Creación de puestos de trabajos cualificados que respetan el derecho de los trabajadores.
-Respeto por los pueblos milenarios que tienen la suerte de vivir en el esplendor de la naturaleza.


Un diamante creado es un diamante real
Muchos han sido los nombres con los que han sido llamados a los diamantes de David Locco: sostenibles, creados, cultivados, éticos… Todos son correctos en su conjunto. Sin embargo, hay una pregunta frecuente que la firma quiere aclarar a todos aquellos que deseen adentrarse en el universo respetuoso de la firma.

Usted está adquiriendo un diamante natural.
Todos aquellos que hablan de ellos como sintéticos lo único que hacen es confundir y manchar los caminos de la ciencia. Un diamante David Locco no nace de la sintetización de elementos, creando piezas artificiales como pueden ser la circonita. Nuestras piedras comparten un ADN idéntico con el de mina.

Un diamante de extracción necesita también un certificado de calidad.
Nuestros diamantes creados son tan idénticos a los extraídos que estos también necesitan la aprobación y certificación de un instituto gemológico de prestigio para ser considerados diamantes cómo tal. La conclusión es sencilla, si ambos necesitan esa aprobación y los dos consiguen la misma certificación es que en ambos casos hablamos de piedras de características idénticas.